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Voleibol

«Juntos llegamos más lejos»

Por primera vez en su historia Colombia tiene la posibilidad de ir a los Juegos olímpicos. Para estar entre los 12 equipos olímpicos, debe ganar el torneo de clasificación que se juega en el Coliseo del Salitre de Bogotá, del 7 al 9 de enero. En progreso constante desde 2 años, la selección Colombia debe mucho a su DT, el brasileño Antonio Rizola, quien llegó a Colombia en enero del 2017, con las ideas bien claras. Sportiva entrevistó al DT de esta nueva esperanza deportiva y a la capitana María Alejandra Marín.

 

Por Jacques Cortie / Sportiva el 03 de enero /

 

Él llegó de manera discreta. Y en su maleta traía una larga experiencia en el voleibol femenino. En Colombia, tenía un nuevo desafío: sacar adelante un equipo, que hasta el momento tenía como características las peleas departamentales y un bajo nivel deportivo. Por supuesto, la tarea debía hacerse bien y rápido. Y desde enero del 2017, Antonio Rizola ha demostrado su gran capacidad y el voleibol femenino se encuentra en un nivel excepcional. ¿Fácil? No.

 

Cuando el técnico brasileño llegó a Colombia, se encontró un equipo que nunca había podido ganarle a un país importante en este deporte, no había soñado con los Juegos Olímpicos, y mucho menos pensaba en ganar una competencia continental. Los hechos demuestran que la selección había tenido un juego bastante básico, en el cual se trabajaba la condición física, y la estrategia dependía del estatuto del departamento, y los poderes de influencia… que en una cancha no sirven.

 

Antonio Rizola abrió su maleta y lo primero que hizo fue sacar varias filosofías, producto de su experiencia poco ordinaria. « Entrené durante 28 años a las selecciones brasileñas femeninas. Y participé con otros a la formación de muchas de las chicas que hoy son bicampeonas olímpicas. Entonces, llegué con ideas bastante claras, a raíz, precisamente, de esta larga experiencia. Me había dado cuenta que Colombia estaba estancada en un estilo de juego sin futuro. Aquí la estrategia era salto y ataque. Eso era una limitación para tener ambiciones. Si quieres avanzar, y en el caso de Colombia tutear las selecciones punteras, tienes que añadir un fuerte componente técnico y táctico, así como un aspecto mental sobre la concientización de que, sí, todo se puede, porque en la cancha son 6 jugadoras frente a 6 otras…»

 

 

 

Tener las ideas claras es sin duda lo más necesario cuando se empieza a trabajar desde lo fundamental. Además,  Antonio Rizola también tiene una manera de hablar que ayuda a entender rápido y concreto lo que se tiene que hacer. « Es sencillo, les expliqué y las convencí que ‘juntos llegamos más lejos’»

 

Cambiar la filosofía… y las personas

 

Una vez el mensaje mejorado y adaptado a las condiciones colombianas, seguía lo más complicado: buscar las buenas personas necesarias para lanzarse en esta operación de recuperación del voleibol femenino. Ahí fue cuando comenzaron las verdaderas dificultades. « Encontré una situación muy regional. Dense cuenta que aquí la noción de ‘departamento’ estaba antes que la de Nación…»

 

Para entender la situación que encontró el brasileño, es necesario hacer un poco de análisis. Antes de su llegada, el equipo femenino estaba compuesto por jugadoras provenientes de dos lugares: Bolívar y Valle.  Después de la intervención de Rizola, las 14 jugadoras que tienen como misión llevar a Colombia a los JO, representan a cuatro departamentos.

 

Rizola logró constituir un grupo con un potencial excepcional, construido de todas las diferencias y las ventajas de la riqueza regional colombiana. Pero además, nutrido con criterios internacionales. Porque con el cambio de mentalidad, también las puertas de otros países se abrieron. « Colombia es ahora el país del continente con más jugadoras de su selección contratadas a nivel internacional. Hay 8 que juegan en Francia, Suecia, España Hungria o Brasil », explicó el DT.

 

En este camino de reorganización del voleibol colombiano, Rizola no sólo cambió la mentalidad de selección en los departamentos, sino que además encontró deportistas capaces de adaptarse a las nuevas estrategias técnicas, y la disponibilidad de varios técnicos colombianos, quienes « ya habían reflexionado sobre un nuevo estilo de juego y se pudo trabajar más fácilmente. También los medios que las instituciones colombianas pusieron a nuestra disposición han sido determinantes: dispongo de 120 días de concertación con las chicas. Y eso se debe al esfuerzo del Ministerio de Deporte y del Comité Olímpico… »

 

Frente al desafío de un sueño olímpico

 

El DT Rizola encontró efectivamente un terreno más favorable a sus proyectos. Y lo demuestra el ambiente en el que trabajan las chicas. Cuando Sportiva las fue a ver, en las instalaciones de la Unidad Deportiva El Salitre había dos pancartas que invitaban a vivir el sueño olímpico. Las jugadoras tenían un mínimo de condiciones y acompañamiento para entrenarse. Para muchos podría parecer mínimo, pero en la camaradería de las jugadoras se veía que la poción mágica se estaba cocinando bien.

 

 

Claro, aún falta lo más importante: que Colombia gane su tiquete para ir a Tokio. Y este es el gran desafío de las jugadoras colombianas durante el torneo en el que deben enfrentarse del 7 al 9 de enero en Bogotá, frente a Venezuela, Perú y Argentina. Por el momento, muchas cosas se les han dado para tener la oportunidad de brillar. En los dos últimos años, Colombia demostró que es una candidata legitima a estar en los JO. Con la filosofía y el estilo del entrenador Rizola, y la energía de la capitana María Alejandra Marín, la selección ya logró ganarle a Brasil y Argentina. Y además, obtuvieron por primera vez una medalla en una competencia internacional, en los Juegos Panamericanos.

 

El grupo está bien integrado y cree en ellas mismas. La motivación es el motor. Sino, ¿cómo hacer para que las chicas acepten de entrenarse dos veces al día, desde el 20 de diciembre, dejando de lado fiestas de fin de año, familia, amigos y vacaciones? « Mirénlas, señala Antonio Rizola, ninguna está triste. Ellas ya saben, que para concretar los sueños hay que trabajar. La Navidad, la pasamos juntos. Y para el fin de año, hubo una cena en el hotel donde están concentradas. Pudieron venir sus familiares. Pero el primero de enero, volvimos a entrenar.»

 

“Una presión positiva”

 

La cartagenera María Alejandra Marín es el ejemplo de esta nueva dimensión en la que ha entrado la selección Colombia. Ella ha jugado en el club Mulhouse, de Francia. Y para este 2020 está en el Curitiba, de Brasil. Detrás de la sonrisa de sus apenas 24 años, difunde una fuerza que parece inquebrantable: « He cumplido mis expectativas. Ahora quiero llegar a los Juegos. Siempre hemos representados bien a nuestro país. Y, claro, hay presión para este objetivo, pero es una presión positiva », le explicó a Sportiva.

 

 

En las palabras de Rizola, la frase es: « Estamos convencidos que sí se puede.» El brasileño no práctica la auto convicción. Él es demasiado pragmático para eso. Y los entrenamientos antes del torneo de clasificación, él decidió que fueran totalmente cerrados: nada de aficionados, ningún acceso del público. Privacidad total… « Para trabajar bien », dice.  Y añade: « La clave es la disciplina táctica y la unión.» Efectivamente, esas son las llaves maestras que en el deporte permiten ir lejos… A Tokio, por ejemplo.

 

J.C.

 

Fotos: Sportiva/JC/YPB - Derechos reservados

 

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, señala Antonio Rizola,